Se sentó. Miró alrededor suyo y pilló al par de transeuntes que zigzagueaban la plaza. Al verlos pensó en hormigas trabajadoras. Iban de la mano, luciendo sin vergüenza sus cuerpos erosionados por el tiempo. Luego los imaginó como hormigas disfrutando del alimento recolectado en verano, y mirando con ojos cansados el hermoso hogar que con sus tenazas habían construido. Vio en ellos la satisfacción de una vida bien vivida, y no pudo evitar ser presa de la envidia sana.El hombre siguió observando, e incluso olvidó por unos minutos que esperaba algo. Deseó pararse e ir a preguntarles la fórmula de su dicha, pero no le era permitido. Sólo siguió analizando la romántica escena y sintió, por primera vez, que todo lo que él pensaba de la vida era inválido. En ese momento toda su ignorancia afectiva se encontró frente a un sólido argumento que la dejó en jaque. Se extrañó al pensar que el fatalismo que perforaba su mente no era más que un mecanismo de defensa, pero lo olvidó cuando llegó la hora de hacerlo.Metió su mano al bolsillo para tocar el grueso cheque que ganó estando ahí... y lo hizo. Fue un trabajo rápido. No quiso acercarse a los abuelos. Se colocó a unos ocho metros de ellos, apoyado en un árbol, y en una cosa de segundos le disparó a los dos.Cuando caminó hacia su casa la idea de la herencia le dio vueltas. Nunca entendió por qué los hijos no aprendieron todo lo que él asimiló en media hora. Fue la primera vez que sintió pena al recordar un par de rostros muertos. El arrepentimiento no lo abandonó jamás, tampoco la enseñanza.
Fuente : http://melodiadesafinada.blogspot.com/
Autor : Diego Velásquez
29N ¡¡¡A las urnas, anarquistas de todas las tendencias!!!
Hace 12 horas.
1 In-felices:
esta re bueno tu blog
aka te dejo el link del diputado
y precandida presidencial
marco enriquez ominami
www.marco2010.cl
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